Ir al contenido principal

Todos tenemos un pasado

y yo tengo muchos, no sólo porque voy cumpliendo años sino porque no me reconozco en muchas de las Eva que fui.
De niña, recuerdo la presión de tener que comportarme como los otros niños para que me dejaran en paz. No sé si el resto de niñas lo hacían, pero yo hacía los test de la psicóloga y, cuando los había acabado, cambiaba varias preguntas para que no estuviera demasiado bien, para que se adecuara a lo que se esperaba de mi edad. Si me preguntaba la profe en clase, fingía no haber estudiado la lección, no saber las respuestas y lo mismo en los exámenes.
De adolescente me encontré que no había estudiado en mi vida, no sabía memorizar de manera consciente, ni nada. Me saqué el bachillerato de ciencias sacando sólo buenas notas en matemáticas. Nada me interesaba. Y de allí me metí en caminos, allá todo me interesaba pero no tenía base. Cuando me explicaban algo desde cero pues lo seguía sin problemas pero cuando se daba por sabido lo que no sabía me perdía. Como yo, un 80% de la clase, pero no tenía intención de quedarme repitiendo cuatro años por curso como era media en la carrera. Me fui a filología, con mi bachillerato de ciencias, pero allá no se notó. Tenía cosas por memorizar y pensar no estaba bien visto, fue un descanso. De hecho hice dos y me puse a ejercer de profe, provisionalmente.
Vamos que me he tirado doce años, saqué magisterio y me hice funcionaria y llevo unos once pensando en cambiar de trabajo. En ello estoy, mientras acabo un doctorado en plataformas virtuales.
En estos años he sido insegura, segura, pasota, he estado hecha un lío, con las ideas claras y he ido tendiendo hacia un equilibrio, aunque sé que todo se mueve sobre una cuerda floja. Me paso la vida reinventándome. Tengo poco de la que era hace diez años, menos de la que era hace quince, y más de lo que era hace 30, buscando siempre una Eva a la que no molesten.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Febrero

Desde la última vez que escribí, mi operación pasó de enero a finales de febrero, casi marzo. La gastroscopia mostró una úlcera pequeña pero en mal sitio y tengo que esperar a que se cure. Llevo quince días con omeprazol que no acaba de sentarme bien, pero que espero que cumpla su función. Por otro lado no tomo antiinflamatorios y, al principio, lo pasé fatal pero ahora ya no tengo tantos dolores. No sé, cuando vuelva a trabajar, cómo estaré. Cuando empezaron las vacaciones pensé que se me iban a hacer largas y ya estoy deseando que duraran algo más. Tengo ganas de hacer cosas pero tengo que posponerlas y priorizar lo que toca. Tengo pilas de ropa acumuladas por todos lados, no las guardo porque tendría que empezar a tirarla puesto que si no la uso ahora y en un año no me valdrá no tiene sentido guardarla. Pero así mi casa parece una parada de mercadillo desordenada. Luego tengo las discusiones en bucle de siempre. Cada vez que me viene alguien explicando que otra persona es tóxica...

Médicos

Llevo más de diez años vomitando periódicamente, llevo varias endoscopias y, fuera de -itis varias, la bacteria de la úlcera una vez y el anisakis otra, no han encontrado nada. El estomatólogo me manda al alergólogo. El alergólogo que no puede hacer pruebas de cada alimento porque puede ser cualquier cosa, cuando llevo una temporada así, empiezo a tener alergia a casi todo, la boca y el resto del aparato digestivo se hinchan con el consecuente peligro de ahogamiento. Y empiezo a tener pequeñas crisis de ansiedad cuando llevo varias semanas así que se va agravando. Soy hipoglucémica, así que cuando llevo una temporada de vómitos larga, empiezo a tener mareos continuados, que de momento han llegado a casi inmovilizarme, paso previo al coma. He intentado ir a un psicólogo y a un psiquiatra, harta de estar enferma y no "tener nada", ambos me han dicho que tengo una reacción natural a mi entorno, que a mi cabeza no le pasa nada.  Mi situación familiar y personal no es nada fácil y...

Geranio & apandadora SL

Me siento una apandadora, una apandadora afónica porque sueno ronca, pero una apandadora. Por la mañana me visto de algodón con casi lo primero que pillo limpio, aunque suelo comprar todo conjuntado entre sí para no tener que sentirme demasiado disfrazada, no me maquillo, no uso cremas, casi ni me peino (mi peluquera se merece el cielo por conseguir un corte que no necesite peine) y salgo hacia el colegio. Me paso la semana ideando maneras de cambiar de trabajo, no paro de oir sobre la suerte de ser funcionaria, de tener un trabajo estable, de acabar a las cuatro, etc. y yo me siento una apandadora porque me paso la vida queriendo escapar de este mundo laboral y no lo consigo. Y este año estoy bien, salvo que me quedo sin voz, la otorrino me dice que me paso la vida en tensión, que el trabajo no ayuda, que fuerzo la voz, que los nervios me dan acidez y que tendría que cambiar de trabajo. El otro día me dijo, empezaste dando clases de COU de tu especialidad, podías enseñar conocimien...