17 septiembre, 2005

La sangre que tiene hierro

El insomnio y el cansancio se deslizaban de una vulgar pero fuerte anemia. Cualquiera diría, mirándome, que tengo anemia... pero es así. En el super hoy mis ojos se iban a la sección de carnicería y carnes rojas y hasta he comprado "bull negre", claro que hacía dos semanas que no iba al super y tiraba de la nevera de mi hermano.
Mi hermano es muy especial, tiene sus propios códigos de honor, sacados de la educación heterogénea que recibimos, a veces creo que vive en el siglo XIX y otras sólo veo al niño tan miedoso como valiente que siempre era una cabeza menos que yo, cuando a los niños se nos medía por cabezas y no con centímetros.
Ahora le da por cuidarme, me vigila a lo lejos, me tranquiliza, hace que no ve muchas cosas... más o menos como yo he intentado siempre hacer con él, y me desorienta un poco porque para muchas cosas somos dos extraños y para otras es como si fuéramos la misma persona.
No sé qué más decir, como no sabe de estos blogs, se enfadaría y me diría que él no es miedoso, ni valiente, ni vive en el XIX, ni me mima, ni me vigila, ni nada, aunque estuviera publicado en este post su DNI caducado porque no lo quiere renovar hasta que no salga el nuevo.
Así que este post va a ser sólo eso, lo del título, que mi sangre está sin hierro pero que hay otra que sí lo tiene y es la que hace que, a veces, mi hermano y yo seamos la misma persona.

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