11 febrero, 2006

Stress y recuerdos

Cada vez que alguien me añade algo de trabajo tengo una contractura nueva, ahora sé que, además del músculo cervical, tengo un gemelo. Estas cosas las debí estudiar en el colegio, pero la verdad es que todo aquello que aprendí memorizando fue olvidado tras el examen correspondiente.
Estudié en el colegio donde mi madre era maestra, mi abuelo era maestro, a mí me lo explicaban casi todo y me acuerdo de que decían que era mejor decirme siempre la verdad porque, como era pequeña, de mayor lo olvidaría.
Eva con 7 añosCon tres años leía y me adelantaron un curso, como nací en diciembre, era casi dos años menor que mis compañeras, siempre fui muy alta así que igual parecía la mayor y hacía lo que los demás hacían. Con la edad de la foto falsificaba los test de la psicóloga porque no quería que me saltaran más cursos, así que rellenaba los test y luego cambiaba cinco o seis preguntas, así hacía también los exámenes. Siempre me daba cuenta de más cosas de las que debía y siempre tenía mil focos de atención. La psicóloga siempre me decía que de qué servía la inteligencia si no sabía concentrarme en nada y que si la falta de atención y que lo tenía que controlar yo sola que nadie iba a poder por mí.
30 años después ya está más o menos controlado, pero seguro que la psicóloga no sabía que son mis músculos los que me ayudan, hace años eran unas alergias que me volvían hiperreactiva (léase "atópica", "hipersensible", "ni idea de porqué te pasa eso pero te pasa").
Así que nada que... voy a rodearme de un holograma que diga "Antes de entrar dejen salir" para las futuras avalanchas de trabajo o intereses varios.

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