19 febrero, 2007

Lectura compensatoria

Después de las últimos lecturas, pensé en Xuan Bello, que escribe como nadie, que se carga al tiempo de un plumazo y te reenvía a Paniceiros que es el pueblo universal de origen. Así que retomé sus libros y me imbuí en el ambiente de los pueblos que conozco y en cómo me gustaba de niña correr y maravillarme con todo lo que veía y que era tan diferente de la ciudad.
Xoan Bello escribió esto cuando aún era más joven que ahora:

PANICEIROS (1994)

Conozco un país donde el mundo se llama
Zarréu Grandiella Picu la Mouta Paniceiros

Un mundo que perdió sus caminos
Jerusalén levantada en la palma de la mano de un niño

Un mundo que era alto luminoso esbelto
Naciente y fuente y vocación de río

Donde los hombres callan y el silencio es renuncia
Donde olvidamos el ser Donde claudicamos

Un país donde la casa cae Cae el hórreo el puente
el molino la iglesia el hombre también cae

Donde la mirada era pura sencilla
la huella que había dejado la nube en el cielo

Donde tan sólo nos queda la memoria
corrompida de la infancia Nuestra soledad

Este abandono nuestro

(De El llibru vieyu, 1994

Traducción del autor recogida en Paniceiros, Barcelona, Mondadori, 2004, p. 39).

Casi cualquier párrafo es una joya, a mí me gustaron éstos de entre los que voy releyendo en Paniceiros:

En Paniceiros, en las tierras de Preda o en el Picu la Mouta, se oye el mar ciertos días. Apenas nos separan treinta kilómetros pero una constante niebla impide, si no es el azul reflejado en el espejo del cielo, verlo. Oír, ya digo, sí que se oye, y al Picu la Mourta subía mi bisabuela Eugenia a escuchar ese bramido sordo, la tierra entera convertida en una caracola, por ver si de allí llegaban noticias de sus hijos en Buenos Aires. p.37

Me parece que se llamaba Mateo o Marcelino, ya no me acuerdo. Tenía diez años y todavía creía en los reyes. En la escuela nos dijeron que guardásemos el secreto. El médico había dictaminado que aquélla era la última noche de Reyes que tendría y los padres no querían que perdiera la ilusión. Lo entendimos. Lo malo es que nosotros, que ya no creíamos en ellos, todavía no sabíamos qué era la muerte. p27.

Y es que...

Abrir una puerta de la memoria es introducirse en un laberinto tortuoso. Una puerta da a otra puerta, una situación te lleva a otra. Mi madre me había hablado de que Lula Catuxu sabía recitar la oración de san Antonio, imprescindible cuando desaparecía un animal... p.225

1 comentario:

Goelet dijo...

Besitos, estoy demasiado cansada como para hablar mucho más, sigo escribiendo en los blogs, a ver si subo algo más del cuento.

Más besitos (toy babosilla)

qi