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Llamando a la tierra de las amapolas...

Siempre me han gustado las amapolas, de niña, en el pueblo de mi padre, me metía por las eras, a riesgo de que me picaran las ortigas y jugaba con ellas. Me gustan porque parecen de papel, porque siento que hacen compañía, porque me hacen viajar en el tiempo.
Últimamente me he sentido sola, yo que siempre fui solitaria NUNCA me había sentido sola y creo que este sentimiento es directamente proporcional a la cantidad de gente que me rodea. No estoy deprimida, ni triste, ni enferma, ni cansada, ni estoy mal. No me pasa nada. No me molesta la gente ni pienso que estaré mejor si se van y agradezco que me hagan salir y que se preocupen por mí. No tengo que dar explicaciones... pero siento que puedo escribir esto para los cuatro gatos que me leen y a los que nunca llamo ni les digo que me importan. Da igual que ni siquiera tenga sentido, sólo quería decir que sois mis amapolas gigantes y que no me molestáis nunca y, aunque desaparezca, con una mirada nos hablaremos lo que no contamos, con una sonrisa, con una mano en el hombro...
El 23 vuelvo a existir ¿Nos vemos?

Comentarios

berberech0 ha dicho que…
Un beso de parte de un gato :-) Anímate, que ya quedan muy pocos días lectivos.
Mari ha dicho que…
=)

Besos silenciosos (ando silenciosa)

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Dolor

Internet dixit:
El dolor de cabeza de origen cervical o tensional con rectificación de la columna generalmente se debe a contractura de los músculos del cuello, cara o cabeza.
La postura, un esfuerzo, una situación emocional o el estrés generalmente representan la gota que rebasa el vaso en un sistema sobrecargado por otras irritaciones.
El tratamiento debería estar dirigido a la causa y no a la consecuencia; tanto los calmantes como los relajantes musculares tratan la consecuencia; los medicamentos tapan el problema, no lo resuelven.
Pues vaya ánimos y qué dolor de cabeza...

Geranio & apandadora SL

Me siento una apandadora, una apandadora afónica porque sueno ronca, pero una apandadora. Por la mañana me visto de algodón con casi lo primero que pillo limpio, aunque suelo comprar todo conjuntado entre sí para no tener que sentirme demasiado disfrazada, no me maquillo, no uso cremas, casi ni me peino (mi peluquera se merece el cielo por conseguir un corte que no necesite peine) y salgo hacia el colegio.
Me paso la semana ideando maneras de cambiar de trabajo, no paro de oir sobre la suerte de ser funcionaria, de tener un trabajo estable, de acabar a las cuatro, etc. y yo me siento una apandadora porque me paso la vida queriendo escapar de este mundo laboral y no lo consigo. Y este año estoy bien, salvo que me quedo sin voz, la otorrino me dice que me paso la vida en tensión, que el trabajo no ayuda, que fuerzo la voz, que los nervios me dan acidez y que tendría que cambiar de trabajo. El otro día me dijo, empezaste dando clases de COU de tu especialidad, podías enseñar conocimient…

Sin

Me llamo Eva y soy celiaca. Los hechos lo corroboran, desde que no tomo gluten, mis uñas no se quiebran, mi pelo no se cae, no tengo urticarias ni erupciones, no me siento incapaz de hacer cualquier cosa y mi humor ha mejorado muchísimo.
Cuesta decir adiós a los restaurantes, no comprar nada que no lleve la etiquetita de la FACE o un "sin gluten", claro que eso no implica una alimentación 100% sana, a no ser que incluyamos en ella a la nutella y a las patatas fritas, de las que intento no abusar, pero que no tienen gluten.
Aún no me acostumbro a las harinas sin gluten, salvo a la de maíz, y si me quedo sin arroz, ahora es un drama. Ya no quedo a cenar ni a comer, salvo que sea en un Viena o un Burguer Hearth, pero sentirse bien compensa con creces.
Que te lo detecten a los 42 tiene delito, tengo que dar las gracias a Patricia que, como celiaca, me insistió y me dirigió en el proceso. Cambié de alergóloga y me tocó una chica andaluza que seguía los protocolos de allí y me hiz…