11 junio, 2007

Llamando a la tierra de las amapolas...

Siempre me han gustado las amapolas, de niña, en el pueblo de mi padre, me metía por las eras, a riesgo de que me picaran las ortigas y jugaba con ellas. Me gustan porque parecen de papel, porque siento que hacen compañía, porque me hacen viajar en el tiempo.
Últimamente me he sentido sola, yo que siempre fui solitaria NUNCA me había sentido sola y creo que este sentimiento es directamente proporcional a la cantidad de gente que me rodea. No estoy deprimida, ni triste, ni enferma, ni cansada, ni estoy mal. No me pasa nada. No me molesta la gente ni pienso que estaré mejor si se van y agradezco que me hagan salir y que se preocupen por mí. No tengo que dar explicaciones... pero siento que puedo escribir esto para los cuatro gatos que me leen y a los que nunca llamo ni les digo que me importan. Da igual que ni siquiera tenga sentido, sólo quería decir que sois mis amapolas gigantes y que no me molestáis nunca y, aunque desaparezca, con una mirada nos hablaremos lo que no contamos, con una sonrisa, con una mano en el hombro...
El 23 vuelvo a existir ¿Nos vemos?

2 comentarios:

berberech0 dijo...

Un beso de parte de un gato :-) Anímate, que ya quedan muy pocos días lectivos.

Mari dijo...

=)

Besos silenciosos (ando silenciosa)