25 noviembre, 2007

Apostatar


Es obvio que yo no pedí ser miembro de la iglesia católica pero igual soy uno de los números de los que salen en las estadísticas. A veces, me vienen ganas de apostatar, pero para qué voy a disgustar a mis padres que son de los que cada domingo van a misa y llevan postalitas con los santos y vírgenes de los que son fans, por algo que ni me va ni me viene.
Eso sí, me ha hecho gracia ver eso de que hay formularios para apostatar. El del link anterior es del ínclito Pepe Rodríguez, pero hay más en apostasia. Lo que me ha extrañado más es que no puedas hacerlo de manera automática y que sea aún más burocrático que darte de baja de una compañía telefónica. Aunque parece que es igual de difícil apostatar de cualquier religión, lo ideal es que hubiera un par de cláusulas de rescisión, o que hubiera un carnet de practicante con puntos y que si no cumplías los preceptos, te expulsaran.
Yo fui a una escuela pública y un día por semana venía el cura del barrio a hablarnos de dios, yo siempre le hacía preguntas y él siempre me respondía que había cosas que no se tenían que entender y que se creían o no se creían, y me adelantaron eso de la confirmación a los once años , supongo que porque ya se veía venir que mi generación, esa que nació en el 68, a los 18 ya no lo iba a hacer. Mis otros contactos con la religión no fueron mejores, el cura pederasta del pueblo de mi padre que nos metía mano entre misa y misa, mis quejas para que no me obligaran a ir los domingos a misa, las preguntas que nunca tenían respuesta...


Pese a todo no voy a apostatar, porque me da igual; no estoy en contra de la iglesia aunque me cuesta entrar a una iglesia que no sea románica y creo que su labor social es mejor que las de las ONG, con las que nunca conseguí estar de acuerdo.

2 comentarios:

Amparo dijo...

El día que quieras hablamos de Cáritas, de Ayuda en Acción, de Médicos sin Fronteras, de algunos grupos de médicos, ingenieros, maestros, que se organizan y ponen sy pasta y sus vacaciones para contribuir a un reparto equitativo de la riqueza. Una cosa es que no te guste pertenecer a una ONG y otra es comparar el servicio al prójimo de una organización ideológica que dice estar bajo los preceptos de un ser superior con el trabajo de organizaciones civiles que recogen el testigo de lo que lo público no quiere o no sabe asumir.
Yo milito en ONG desde hace tiempo, ya lo sabes. Y de los 10 a los 11 años milité en la religión católica hasta descubrir que no la necesitaba para conectarme con la energía del Planeta. Desde entonces me ahorro una pasta en cuotas (óbolos en lenguaje técnico) pero sigo con la enfermedad de entrar en cualquier iglesia de cualquier pueblo que visite. Me parecen puntos de concentración energética brutales, románicas o no ;-))

Eva dijo...

Bien, a ver, no todas las ONG son iguales, va, de acuerdo. Y no es si quiera algo racional, pero es como aquello de no des arroz sino enseña a plantarlo. Es el concepto de que el hecho de que haya ong muchas veces es sólo dar arroz y hace que los gobiernos se columpien más y más. La iglesia no me chifla pero veo que se ayuda a quien lo pide(no siempre) a muy corto plazo y que eso ayuda más a plantar el arroz.
Lo de las energías puede conmigo, si estás triste me pongo triste, si estás alegre, me pongo alegre, en una iglesia de techos altos me apuñalan por todos lados estalactitas y estalagmitas ajenas.