Ir al contenido principal

Cambiar el rumbo


Llevo tres meses con tres trabajos: el de la escuela de adultos, el de consultora en la UOC y el de correctora de un montón de secuencias didácticas en java para un Internet en el aula que ha salido de la nada más ambiciosa del MEC. En diciembre ya estaba con las alergias disparadas y una tos que no se va ni con sicarios.

La escuela en sí ya me dejaría agotada, porque hay una especie de proyecto que nos sobrecarga de trabajo y que no veo bien a donde va, por no decir como mis compañeros que a ninguna parte. Ni disimulo ni me preocupo por callarme ante los correveydile y al final soy la que queda como opositora. Parte de culpa es mía porque no consigo implicarme, quizás porque sólo me dejan implicarme en ese proyecto que ni me va ni me viene y en actividades obsoletas que se hacen porque hace veinte años que se hacen. Creo que nadie en la escuela lee este blog, algunos ni saben lo que es un blog.

La UOC es lo más reconfortante, está muy estructurado y ordenado, pero con pies y cabeza. No pagan como para hacer sólo eso y necesito mi otro trabajo para validar el contrato. Pasa lo mismo con lo de Internet en el aula, salvo que allí ya necesito que el día tenga muchas más horas.

Puedo aceptar que la política de la escuela es que lo que no es de allí no cuenta, como si me apuntara a macramé, pero no que este rasero no sea igual para todos, y que cuando luego tengo algo de información privilegiada sea porque conozco a mucha gente y no porque trabajo, cuanto menos, el doble que ellos.
Ahora estoy de baja, porque con esta tos no puedo hablar, además mi padre, a mi edad, perdió la voz durante dos años, y tampoco quiero forzar la mía.

Cambiar de escuela no lo solucionará, pero lo intentaré, en todas las que he estado, sin excepción, he estado más motivada para ir a trabajar y no se está mal en la de ahora, es todo esa calma forzada que reina en muchos trabajos. Y no le quito mérito a eso, que lo tiene, sólo a las maneras con que se hace.

El caso es que ahora mismo, de baja, me apetecería cualquier otro trabajo; siempre quise ser traductora, puedo pedir una excedencia e intentarlo en tiempos de crisis, contra corriente, pero sin sobrecargarme más, dejando la escuela que, aunque sea lo que me da más sueldo, es lo que menos me motiva. Soñar es gratis.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dolor

Internet dixit:
El dolor de cabeza de origen cervical o tensional con rectificación de la columna generalmente se debe a contractura de los músculos del cuello, cara o cabeza.
La postura, un esfuerzo, una situación emocional o el estrés generalmente representan la gota que rebasa el vaso en un sistema sobrecargado por otras irritaciones.
El tratamiento debería estar dirigido a la causa y no a la consecuencia; tanto los calmantes como los relajantes musculares tratan la consecuencia; los medicamentos tapan el problema, no lo resuelven.
Pues vaya ánimos y qué dolor de cabeza...

Geranio & apandadora SL

Me siento una apandadora, una apandadora afónica porque sueno ronca, pero una apandadora. Por la mañana me visto de algodón con casi lo primero que pillo limpio, aunque suelo comprar todo conjuntado entre sí para no tener que sentirme demasiado disfrazada, no me maquillo, no uso cremas, casi ni me peino (mi peluquera se merece el cielo por conseguir un corte que no necesite peine) y salgo hacia el colegio.
Me paso la semana ideando maneras de cambiar de trabajo, no paro de oir sobre la suerte de ser funcionaria, de tener un trabajo estable, de acabar a las cuatro, etc. y yo me siento una apandadora porque me paso la vida queriendo escapar de este mundo laboral y no lo consigo. Y este año estoy bien, salvo que me quedo sin voz, la otorrino me dice que me paso la vida en tensión, que el trabajo no ayuda, que fuerzo la voz, que los nervios me dan acidez y que tendría que cambiar de trabajo. El otro día me dijo, empezaste dando clases de COU de tu especialidad, podías enseñar conocimient…

Sin

Me llamo Eva y soy celiaca. Los hechos lo corroboran, desde que no tomo gluten, mis uñas no se quiebran, mi pelo no se cae, no tengo urticarias ni erupciones, no me siento incapaz de hacer cualquier cosa y mi humor ha mejorado muchísimo.
Cuesta decir adiós a los restaurantes, no comprar nada que no lleve la etiquetita de la FACE o un "sin gluten", claro que eso no implica una alimentación 100% sana, a no ser que incluyamos en ella a la nutella y a las patatas fritas, de las que intento no abusar, pero que no tienen gluten.
Aún no me acostumbro a las harinas sin gluten, salvo a la de maíz, y si me quedo sin arroz, ahora es un drama. Ya no quedo a cenar ni a comer, salvo que sea en un Viena o un Burguer Hearth, pero sentirse bien compensa con creces.
Que te lo detecten a los 42 tiene delito, tengo que dar las gracias a Patricia que, como celiaca, me insistió y me dirigió en el proceso. Cambié de alergóloga y me tocó una chica andaluza que seguía los protocolos de allí y me hiz…