25 agosto, 2010

Internet killed mercadillos

Mi post frívolo llega tras mi paseo por el mercadillo de Viladecans, dicen que el que tuvo retuvo pero no es siempre así o igual la memoria embellece esos recuerdos de gentío y de variedad de producto vendible. No es que no haya nada pero es el mismo producto y al mismo precio, incluso más caro, que el de las tiendas baratas de un centro comercial. No vi nada que me indujera a la compra compulsiva, ya lo preví cuando pude aparcar cerquita, así que moví el auto hasta lidl donde sopesé el trabajo que me iba a costar instalar todo lo que me gustaba y los destrozos que podía infligir con las herramientas que no sé usar. Allá, entre los restos de ofertas, encontré un poco de alma de mercadillo y sucumbí a un agujerea cinturones que pienso usar cuando vuelva a adelgazar; y en el mercadillo, a nada. Pero seguro que entro en ebay y pillo media red, que llegará a mi casa ayudada por los pajaritos de colores de los sellos de Hong Kong  y, en un arrebato de belleza vintage, dentro de sobres de papel acartonado, cerrados con un cordoncillo de algodón.

No hay comentarios: