08 marzo, 2011

Váyase, señor X, váyase

Estoy entretenida con mi escalera. Tenemos una vecina, elegante, con principios y segura de sí misma, que no tiene el apoyo de los vecinos. Se niega en redondo a que pongamos una papelera en el rellano para tirar la publicidad porque dice que estamos en la "era del reciclaje" y que el servicio de limpieza de la escalera tira todo al mismo container y que la arrancará si la ponemos.
Algún vecino alto empezó a poner la publicidad en el techo del ascensor, entre el fluorescente y la tapa, y otros a poner la publicidad en su buzón (y a veces en el mío los muy c...).
Ahora hay un problema mayor: en las "puertas 1" hay hormigas. Los vecinos afectados no se atreven a decir nada porque piensan que la señora irá con el algodón a las cocinas para tildarles de guarros incívicos. De momento, pone insecticida en el patio de vecinos y tiene a los más cercanos aromatizados.
Yo creo que, aunque no es una puerta 1, la señora con principios tiene también hormigas y por eso pone el insecticida  y que no se atreve a decir nada porque también debe de imaginar vívidamente a una manada de vecinos no-recicladores que la acusa con dedo inquisidor de no limpiar como es debido.
Hoy he caído en la cuenta de que en muchas puertas 1 viven hombres solos o extranjeros, con lo cual, ninguno habrá dicho nada por miedo a que vayamos los demás con la lupa y el algodón.
Por ejemplo, el presidente de la comunidad es puerta 1, hombre y vive solo. Hoy, en la conspiración del rellano del ascensor, hemos decidido preguntarle discretamente si hay también hormigas en su casa y si llamamos a la compañía de fumigación... antes de que nos invadan a todos.

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