Ir al contenido principal

Geranio & apandadora SL

Me siento una apandadora, una apandadora afónica porque sueno ronca, pero una apandadora. Por la mañana me visto de algodón con casi lo primero que pillo limpio, aunque suelo comprar todo conjuntado entre sí para no tener que sentirme demasiado disfrazada, no me maquillo, no uso cremas, casi ni me peino (mi peluquera se merece el cielo por conseguir un corte que no necesite peine) y salgo hacia el colegio.
Me paso la semana ideando maneras de cambiar de trabajo, no paro de oir sobre la suerte de ser funcionaria, de tener un trabajo estable, de acabar a las cuatro, etc. y yo me siento una apandadora porque me paso la vida queriendo escapar de este mundo laboral y no lo consigo. Y este año estoy bien, salvo que me quedo sin voz, la otorrino me dice que me paso la vida en tensión, que el trabajo no ayuda, que fuerzo la voz, que los nervios me dan acidez y que tendría que cambiar de trabajo. El otro día me dijo, empezaste dando clases de COU de tu especialidad, podías enseñar conocimientos, pasaste a ser mosso en la ESO donde ya podías enseñar poco, pasaste a adultos donde ya se trataba de hacer terapia más que de dar clases y estás ahora con niños en un barrio bien marginal donde sólo puedes hacer que haces. Me dice que la vida habla así y que me está diciendo que busque yo mi trabajo por otro lado.
Pero yo miro a la vida, la escucho, la repaso y yo en ella me siento una planta, un geranio concretamente. Nunca me han gustado los geranios, lo mío son las amapolas, las rosas, pero yo me veo como un geranio, soy resistente, salvo cuando entra el mosquito del geranio y me han de curar con una baja, hago siempre buena cara, sobrevivo sin cuidados muy especiales y, cuando tengo un buen hábitat, me pongo divina de la muerte lenta (frase que se lee como lo decía Richard cuando aún lo veía).
Luego me siento geranio porque yo creo que la vida sólo tiene sentido si eres un geranio y dejas esquejes por algún lado, pero tengo 43 años y no tengo el cuerpo para partos ni gestaciones, así que pienso pues adopto, pero luego digo, sola, claro, y luego pienso pero le niegas a un niño al que se le han negado ya padres, pues un padre, y luego digo ¿y qué?, y luego pienso ¿y si no soy un geranio? pero luego siento que sí lo soy, y creo que si voy a ayudar a tomar esquejes pues tengo que hacerlo con responsabilidad, y eso implica buscar un entorno en el que no me sienta una apandadora, porque los apandadores eran hermanos y no planta y esqueje.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me alegra pensar, después de leer esto, que no soy un cactus. Muchas gracias por ayudarme tanto, querida compañera de fatigas. Bueno, ex. Pero como si fuéramos un ex de ex. O sea, compañeras.
Rocío.
Anónimo ha dicho que…
Me parece increíble que esto lo escribiera yo hace más de un año. A estas alturas de todo vuelvo a sentirme cactus y además calabacita. Calabacictus! Espero que el ictus me pille en los 95, así sin dolor.

Gracias por todo, Gerania!!!!! Genara es un nombre, eh! a ver si actualizamos ya q se echa de menos.

Entradas populares de este blog

Dolor

Internet dixit:
El dolor de cabeza de origen cervical o tensional con rectificación de la columna generalmente se debe a contractura de los músculos del cuello, cara o cabeza.
La postura, un esfuerzo, una situación emocional o el estrés generalmente representan la gota que rebasa el vaso en un sistema sobrecargado por otras irritaciones.
El tratamiento debería estar dirigido a la causa y no a la consecuencia; tanto los calmantes como los relajantes musculares tratan la consecuencia; los medicamentos tapan el problema, no lo resuelven.
Pues vaya ánimos y qué dolor de cabeza...

Sin

Me llamo Eva y soy celiaca. Los hechos lo corroboran, desde que no tomo gluten, mis uñas no se quiebran, mi pelo no se cae, no tengo urticarias ni erupciones, no me siento incapaz de hacer cualquier cosa y mi humor ha mejorado muchísimo.
Cuesta decir adiós a los restaurantes, no comprar nada que no lleve la etiquetita de la FACE o un "sin gluten", claro que eso no implica una alimentación 100% sana, a no ser que incluyamos en ella a la nutella y a las patatas fritas, de las que intento no abusar, pero que no tienen gluten.
Aún no me acostumbro a las harinas sin gluten, salvo a la de maíz, y si me quedo sin arroz, ahora es un drama. Ya no quedo a cenar ni a comer, salvo que sea en un Viena o un Burguer Hearth, pero sentirse bien compensa con creces.
Que te lo detecten a los 42 tiene delito, tengo que dar las gracias a Patricia que, como celiaca, me insistió y me dirigió en el proceso. Cambié de alergóloga y me tocó una chica andaluza que seguía los protocolos de allí y me hiz…